jueves, mayo 03, 2007

De perdidos, al río

Esta expresión, tan en boga actualmente, aparece recogida por primera vez en la edición de 1992, la vigésima primera, del Diccionario de la Real Academia Española. Está allí definida como “frase figurada y familiar usada para expresar que una vez empezada una acción hay que aceptar todas las consecuencias y procurar llevarla a término”. En la vigésimo segunda edición del DRAE, de 2001, aparece definido igual su significado, con la pequeña variación de ser calificada como “expresión coloquial”, en vez de “frase figurada y familiar”.
La su tan reciente incorporación al DRAE ha de interpretarse como que es una expresión de no muy lejano uso en el tiempo; de hecho, las referencias literarias que encontrarse pueden acerca della, no van mucho más allá de medio siglo redro.
De las referidas referencias se colige que casi nunca se utiliza esta expresión en el sentido que la Real Academia le da: Uno de los sentidos que se le puede dar, y que no coincide con el académico, es el de "no nos importan las consecuencias derivadas de nuestra acción"; o, dicho de otra manera, "ya todo nos da igual", pues nada o casi nada tenemos que perder o, si lo tenemos, poco o nada nos importa. Otro significado posible es el de "no tenemos más remedio que hacer lo que nos disponemos a hacer"; o sea, tenemos que hacer esto por huebos.

Veamos unos cuantos ejemplificantes retazos literarios:

-"Habían dejado atrás la carretera y la voz del mendigo. Santos pedaleaba, encorvado, con su mejilla pegada a la de Carmen.
-A ver si nos perdemos -dijo ella.
-¿Te importa a ti que nos perdamos?
-Pues no mucho -sonreía, frotándose la cara en la barba de Santos-. Estando contigo, me da igual. De perdidos al río". [El Jarama, Rafael Sánchez Ferlosio, 1956]

-"Lo dicho." "Una orla bien negra, Pío, por favor." Y no es que la agradasen las esquelas pero de perdidos, al río. [Cinco horas con Mario, Miguel Delibes, 1966]

-“Mayor locura, imposible, mi señora. Las últimas noticias que tengo es que están todos de luto. La Reina, vuestra madre los tiene a todos vestidos de negro. No me atrevía a contároslo, pero de perdidos al río...” [Juana del amor hermoso, Manuel Martínez Mediero, 1982]

-"A las tres de la tarde, después de haber estado unas tres horas insultando y abucheando a gritos a los miembros del nuevo consejo de administración de Grand Tibidabo, la mayoría de los mil accionistas que asistieron a la junta general empezaron a abandonar la sala principal del hotel Barcelona Sants para irse a su casa. De perdidos al río, debieron pensar. Las acciones del Consorcio Nacional del Leasing, que un día compraron a 3.500 pesetas, valen ahora 150 pesetas". [La llamada del estómago, "La Vanguardia", 1994]

Posibles antecedentes:

-"Dio expresivas muestras de gratitud al zapatero, que se ofreció a acompañarle a su casa y salió, sacando fuerzas de flaqueza, a paso largo, sin saber adónde iba. "Yo debía tirarme al río", se dijo. Pero enseguida reflexionó que ni por aquella ciudad pasaba río alguno, ni él tenía vocación de suicida". [Su único hijo, Leopoldo Alas Clarín, 1891]

-"Pues que venga él también -dijo Inés echando de buena gana escrúpulos a un lado-. Yo les contaré lo que me pasa, y ellos me dirán lo que mejor les parezca. Iréme a servir a un amo, a pedir una limosna... tirarme a la ría... ¡Dios me lo perdone! Todo lo que me digan haré... ¡todo menos volver a la cárcel de donde me he escapado!" [La Puchera, José María de Pereda, 1889]

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