Ni hablar del peluquín II

Dicho quedó, de la película, que es del género musical, motivo por el que cobran un especial papel protagonista las canciones que en ella se interpretan. Entre ellas, y como más destacada, por razones obvias, se encuentra una cuya autoría es del susodicho afamado trío compositor, titulada “Ni hablar del peluquín”. No he podido obtener la letra de esta canción en la versión original de Juanita Reina; pero sí la de la versión que hizo la orquesta “Los Churumbeles de España”, con Juan Legido como vocalista; cuyo fundador, y último de sus miembros vivo, José, “Pepe”, Fernández Ruiz (Lorca, Murcia, España, 1914), falleció recientemente (navidad de 2003) en Querétaro, México.
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La cabeza como un huevo
tenía don Valentín
-¡ay qué don Valentín!,
¡ay qué don Valentín!-
y se ha puesto como nuevo
comprándose un peluquín.
El día que lo estrenaba
a una niña se declara;
y ella dice que ha notao
en él una cosa rara.
La madre dice: ¡hija mía!,
como viene con buen fin,
andando a la sacristía
¡y ni hablar del peluquín!
La niña se daba mucho postín
porque se casó con don Valentín.
No saludes nunca con el bombín,
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
La esposa en las discusiones,
le da cada bofetá
-¡ay qué barbaridad!,
¡ay qué barbaridad!-
y el peluquín se lo pone
con el flequillo patrás.
Y saben los sevillanos
la causa de la pelea:
que en el rigor del verano
el peluquín le gotea.
Acuden tos los vecinos
pa llevarlo al botiquín;
y dice el hombre muy fino
que ¡ni hablar del peluquín!
Y la niña sigue con el postín
porque se casó con don Valentín.
Las escandaleras no tienen fin
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
Borracho como un pellejo,
llegó un día Valentín
-ay qué don Valentín!,
¡ay qué don Valentín!-,
y le asomaba un cangrejo
debajo del peluquín.
¡Ole mi gracia y salero!,
a ver donde hay un marío
que tenga un criaero
de cangrejitos del río.
La esposa se ha disgustao,
y el hombre dice chirrín:
mañana te traigo un pargo y
Y la niña sigue con el postín
porque se casó con don Valentín.
Huelen a pescao desde Pekín,
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
¡y ni hablar siquiera del peluquín!..
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"Los Churumbeles de España", a pesar de su nombre, desarrolló toda su carrera artística en Hispanoamérica, especialmente en Méjico (México), donde residía, aunque hicieron giras por numerosos países de la zona, popularizando las canciones de su repertorio; donde, posiblemente, estaba incluida la aquí comentada. También es factible que la interpretaran en la película mexicana "Había una vez un marido", (dir. Fernando Méndez, 1952). Quizá ello sea el motivo de que esta expresión sea utilizada tanto a un lado como al otro del Atlántico.
Etiquetas: Fraseología; Frases proverbiales


1 comentarios:
Buenos dias,
Hoy muy temprano, mientras preparaba mi té matutino, me vino a la mente unas coplas que mi madre me cantaba de nino, al otro lado del Atlantico, en la isla de Cuba. Y esas varias estrofas de "Ni hablar del peluquín" me trajeron bellos recuerdos. He encontrado la letra original de la version cantada por Juanita Reina que no dista mucho de la version que usted da. También si quiere escucharla aqui le pongo un link: http://www.los40.com/musica/artista/juanita-reina/reina-cancion-espanola-vol/19960728l40l40mus_9.Bes#ancla
"Ni hablar del peluquín"
La cabeza como un huevo
tenía don Valentín
-¡ay mi don Valentín!,
¡ay mi don Valentín!-
y se ha puesto como nuevo
comprándose un peluquín.
El día que lo ha estrenao
a una niña se declara;
y ella dice que ha notao
que tiene una cosa rara.
La madre dice: ¡hija mía!,
como viene con buen fin,
andando a la sacristía
¡y ni hablar del peluquín!
La niña se daba mucho postín
de que se casó con don Valentín.
Las escandaleras no tienen fin,
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
La esposa en las discusiones,
le da cada bofetá
-¡ay qué barbaridad!,
¡ay qué barbaridad!-
que el peluquín se lo pone
con el flequillo patrás.
Y saben los sevillanos
la causa de las peleas:
que en el rigor del verano
el peluquín le gotea.
Y acuden tos los vecinos
pa llevarlo al botiquín;
y dice el hombre muy fino
que ¡ni hablar del peluquín!
Y la niña sigue con el postín
de que se casó con don Valentín.
Las escandaleras no tienen fin
¡y ni hablar siquiera del peluquín!
Borracho como un pellejo,
llegó un día Valentín
-¡ay mi don Valentín!,
¡ay mi don Valentín!-,
y le asomaba un cangrejo
debajo del peluquín.
¡Olé mi gracia y salero!,
a ver donde hay un marío
que tenga aqui un criaero
de cangrejitos de río.
La esposa se ha disgustado,
y el hombre dice chirrín:
mañana traigo lenguado y
¡y ni hablar del peluquín!..
Y la niña sigue con el postín
de que se casó con don Valentín.
Huelen a pescado desde Pekín,
¡y ni hablar siquiera del peluquín!..
No saludes nunca con el bombín
¡y ni hablar siquiera del peluquín!..
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